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Jun 24

Destrucción de los Bosques y Selvas Tropicales como Ej en España.

Sin entrar en detalles de los diferentes tipos de bosques tropicales que existen, se puede decir que alrededor de 1000 millones de hectáreas están cubiertas por bosques tropicales y la mitad de esta superficie, aproximadamente, son selvas húmedas, concentradas en Latinoamericana, África y el Sudeste asiático.

mapa del mundo

Destrucción

Hasta mediados del siglo XX la destrucción de bosques en el mundo se producía casi exclusivamente en las zonas templadas. Pero en las últimas décadas los bosques tropicales han sufrido una tala masiva y una fuerte degradación. Alrededor de 20 millones de hectáreas de estos bosques son talados o dañados cada año. Si la destrucción continuara a este ritmo, en unos 40 años desaparecerían todos los bosques tropicales.

La destrucción de las selvas se está produciendo por varios motivos. En Latinoamérica se cortan bosques para hacer pequeñas granjas y ranchos de ganado. En Asia la preparación de nuevos terrenos para la agricultura es la principal causa de desaparición de la selva, y en Africa la obtención de combustible y la preparación de pequeñas granjas son los principales motivos. También en muchas ocasiones desempeña un papel muy importante el comercio de maderas entre los países en vías de desarrollo y los desarrollados.

El Informe SOFO 97 de la FAO dice “Los bosques higrofíticos tropicales y los bosques tropicales húmedos, que tienen importancia económica y social local y significación mundial para la conservación de la diversidad biológica y la regularización del clima, están también experimentando un cambio rápido.

De la información reciente disponible sobre la naturaleza y las causas de las variaciones de la cubierta forestal en las zonas tropicales se desprende que la expansión de la agricultura de subsistencia en África y Asia y los grandes programas de desarrollo económico, en especial, los de reasentamiento, agricultura e infraestructura, son factores clave que contribuyen considerablemente a la modificación de la cubierta forestal. Aunque las operaciones de aprovechamiento maderero no son por lo general causa directa de deforestación, en algunas zonas pueden ser un factor que la favorezca por la construcción de carreteras que hacen accesibles a los colonizadores agrícolas zonas antes remotas. Entre las causas de degradación forestal están la excesiva recolección de leña, el sobre pastoreo, los incendios y el sobreaprovechamiento y las malas prácticas de aprovechamiento de madera.

Se prevé que en las décadas venideras las presiones para aumentar la producción de alimentos llevarán a una transformación constante de tierras forestales para destinarlas a la agricultura en muchos países en desarrollo, especialmente en el África al sur del Sahara y en América Latina, donde otras opciones para subvenir a las necesidades alimentarias son limitadas”.

Impactos negativos de la tala del bosque

La eliminación de árboles en los terrenos tropicales tiene una especial repercusión sobre el suelo que es muy pobre en nutrientes en estas zonas. El ecosistema tropical depende de un rápido reciclado de los nutrientes que están, en su gran mayoría, en las plantas y animales que viven sobre el terreno y no en el suelo, como sucede en los bosques templados. Por esto sólo se pueden obtener unas pocas cosechas cuando se tala la selva y en muchas ocasiones el suelo desnudado sufre un proceso de laterización (Ver capítulo 6) que hace muy difícil la reposición del antiguo bosque.

En interés de estos bosques es grande no sólo para las personas que viven cerca, sino para toda la humanidad. Contienen (ver Biodiversidad) una proporción muy alta (entre el 50% y el 90%) de todas las especies del mundo. Muchos de estos seres vivos no se conocen todavía o no se han estudiado con detalle. De ellos se pueden obtener gran cantidad de sustancias útiles y corremos el riesgo de que se pierdan antes de poder aprovecharlos. Son asimismo fuentes de alimentos y cumplen importantes funciones ecológicas en el funcionamiento de la ecosfera como hemos comentado.

Con una inteligente política forestal de uso y aprovechamiento de estos bosques no sería difícil conseguir no sólo conservar estos bosques, sino además obtener de ellos recursos para sostener a la población local. Hay muchos proyectos en marcha para llegar a una explotación sostenible de este ecosistema, pero todavía queda mucho camino por recorrer hasta detener su destrucción.

La muerte de los bosques es un complejo fenómeno que sufre el arbolado de las zonas templadas. Muchos árboles enferman y mueren sin que se haya encontrado una causa clara, aunque si sabemos que es por la contaminación. En algunos países de Europa (Alemania, República Checa, Eslovaquia, Grecia, Gran Bretaña y Francia) y en zonas de América del Norte está tan extendido que supone muy elevadas pérdidas económicas y un grave problema ambiental.

Se comenzó a observar en Alemania en los primeros años de la década de 1970. Se comprobó que muchos árboles perdían vigor, las hojas se decoloraban y caían prematuramente y la debilidad de la planta facilitaba el que las heladas, el viento o los insectos u otras plagas terminaran matando al árbol.

A finales de los años ochenta y durante todos estos últimos años se ha visto con optimismo que el fenómeno no se ha ido agravando, sino que ha habido una mejoría, muy probablemente por el descenso en la contaminación atmosférica en los países más afectados.

El fenómeno ataca a algunas especies con más fuerza que a otras. Las coníferas, como pinos, abetos, Piceas, etc. son las más afectadas, debido a su larga vida y a que al tener hojas perennes acumulan contaminantes a lo largo de todo el año, aunque también algunos bosques de hayas han sido dañados. Los bosques situados en zonas altas también son más dañados, probablemente porque están mucho tiempo dentro de nieblas y nubes que agravan la acción de la contaminación sobre la planta. Las observaciones en Alemania continuaron y se comprobó que para 1982 un 8% de sus bosques estaba dañado y en un estudio hecho en 1985 se señalaba que alrededor de la mitad de sus árboles mostraban síntomas de decadencia, más o menos grave.

Síntomas de decadencia

Los principales síntomas de la enfermedad son:

  • Coloración anormal de las hojas. En vez de ser del verde habitual de la planta, están más amarillentas, con síntomas de clorosis*. Las hojas contienen menos iones que lo normal, especialmente Mg y también Ca, K y Zn.
  • Caída prematura de la hoja. En los árboles de hoja caduca las hojas se desprenden del árbol antes del tiempo normal y en las de hoja perenne se pierden más hojas que las habituales, con lo que el árbol va quedando sin hojas.
  • Disminuye la producción neta. Se frena o se detiene la formación de madera y el árbol no aumenta su biomasa.
  • Muerte de las ramas. Algunas ramas se van secando y mueren
  • Regresión de las raíces. Se van secando y como encogiendo, con lo que disminuye la capacidad de absorber agua y nutrientes del suelo.
  • Muerte. Por fin, insectos, hongos, musgos, heladas, u otras causas que en un árbol sano y normal no provocarían daños irreparables, acaban matando a ejemplares debilitados.

Causas de la muerte de los bosques

No se conoce bien qué puede estar provocando este debilitamiento de los árboles. Es muy probable que sea un conjunto de factores los que intervienen

Durante mucho tiempo se pensó que las sustancias que dañaban a las plantas eran el ozono y la deposición ácida, pero últimamente predomina la idea de que otros contaminantes atmosféricos y del suelo tienen también importancia, pues se ven bosques dañados en los que ni la acidez es excesiva, ni la proporción de ozono alta.

Causan daño directo a las hojas de las plantas los óxidos de nitrógeno y de azufre, el ozono y otros oxidantes. Se sabe también que el amoníaco multiplica la acción dañina de algunos de estos gases. Por otra parte puede haber daños indirectos procedentes de la acidez del suelo que hace que los minerales del suelo pierdan iones importantes para la nutrición de la planta como Mg, Ca y K y a la vez libera iones de aluminio que dañan los pelillos absorbentes de las raíces. Estos cambios iónicos destruyen también microorganismos del suelo que son muy útiles al árbol.

Información general

Alrededor de 15 millones de hectáreas (30% del territorio) está cubierto por arbolado. La mayor parte de estos bosques tienen muy poca madera por metro cuadrado, porque los árboles están dispersos o son pequeños. Sólo en la zona húmeda del país (norte y noroeste) la densidad es alta. Entre los años cincuenta y setenta se repoblaron más de dos millones de hectáreas, parte de ellas con especies de rápido crecimiento (pino insignis, eucalipto, etc.). La mayoría de las plantaciones se hacen con el fin de evitar la erosión.

Otros 11 millones de hectáreas, hasta un total de 26 millones, están cubiertas por arbustos y se han clasificado como tierras forestales potenciales.

Según el Segundo Inventario Forestal español (1995) España desde 1975 a 1995, ha ganado 400 000 hectáreas de arbolado, esto es un territorio equivalente a la superficie de la provincia de Pontevedra.

Aunque este dato no es totalmente fiable porque el criterio de lo que se considera como bosque ha sido algo distinto en 1995 de lo que fue en 1975, la realidad es que las extensiones de las especies más habituales han aumentado. La que más ha crecido es el pino insignis (radiata) que aumentó un 86%, seguida del pino carrasco (71%), el eucaliptus y el alcornoque (50%), la encina (49%) seguidos de otros como el roble, etc.

Este incremento de los montes se debe fundamentalmente al abandono de muchas actividades agrícolas y ganaderas que deja terrenos libres que han sido ocupados, de forma natural, por bosques.

Sin contar la variada flora de Canarias, sólo en la Península hay 80 especies de árboles distintos -74 autóctonos y 6 foráneos-, lo que significa la mayor variedad de Europa.

Si por lo que se refiere a la diversidad de especies la Península ocupa un lugar privilegiado, en lo que se refiere a la producción maderera es todo lo contrario. La mayoría de los países de Europa tienen un rendimiento de producción de madera mayor que España. La explicación es la baja pluviosidad y los pobres suelos de buena parte de la Península que provocan producciones netas muy bajas.

Las zonas más arboladas son las de la cornisa Cantábrica con Gipuzkoa a la cabeza (60% de su superficie arbolada) y las menos las islas Canarias. Almería ha sido la que más ha aumentado su superficie forestal que en esos veinte años casi dobló la extensión, duplicando su número de encinas y multiplicando por seis la superficie recubierta de pinos, en este caso por la intervención repobladora humana. Galicia es la que más superficie arbolada ha perdido debido, sobre todo, a los incendios forestales.

Incendios Forestales

Los incendios son muy frecuentes en los bosques españoles y producen un fuerte impacto negativo. Entre 1990 y 1995 se quemaron 500 000 hectáreas y el área forestal perdida en incendios entre 1975 y 1995 es casi igual al área ganada por repoblación.

Un hecho que agrava el problema es que en la actualidad casi no se aprovecha la madera como leña, por lo que la mayoría se queda en el bosque y cuando se seca facilita mucho la producción y propagación de los incendios.

Las grandes sequías, como la que afectó a una gran parte de España entre 1990 y 1995, influyen mucho en los bosques. Muchos árboles pierden parte de su copa y los bosques arden con mucha más facilidad. El año 1994 ha sido uno de los peores de toda la historia con más de 88 grandes incendios de los que afectan a más de 500 hectáreas (en 1997 hubo sólo 1).


2 comentarios

  1. Rayann

    I rekcon you are quite dead on with that.

    1. Hank

      This forum needed skhaing up and you’ve just done that. Great post!

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